EL PUENTE DE OVANDO.

Esta leyenda es originaria de la ciudad de Puebla de los Ángeles, una ciudad muy bella y colonial.

Se conto que la familia Ovando, era una de las familias más ricas y poderosas.  La grandeza y la riqueza de los Ovando, se demostró, ya que ellos mandaron hacer el famoso Puente de Ovando, y fue para que la familia pudiera cruzar el río, que en ese entonces existía, y así llegar a su casa.

Uno de los Ovando, tenía dos hijos, un apuesto  mancebo y una hermosa joven, de belleza excepcional, la cual creía que ella podía escoger al que iba a ser su amor y compañero por siempre, ella pensaba que no importaba si el joven no fuera de gran posición social con ella, ni tampoco le importaba que su familia no estuviera de acuerdo.

Pero la joven no contaba con las ideas de su padre, el cual por lógica no estaba de acuerdo, y se lo dijo a su hermosa hija.

–Te lo advierto, si tú no te casas con alguien de tu posición social o de abolengo,  te desconoceré ya que yo no quiero pobretones en la familia.

La joven decía a su padre que el amor era más importante que la riqueza. Pero su padre le refutó.

–Primero muero que verte pidiendo limosna.—

A la joven no le quedo más que llorar, pensando en lo injusto que era su padre.  Así pasaron  los días y la joven no dejaba de pensar como remediar el que su padre la dejara casarse con su amor.

Un día llego su padre y les informó que tenía que salir fuera de la ciudad, por asuntos de negocios, a la joven al instante le llego al pensamiento que sí ella dejaba de ser doncella, su padre ya no se opondría, ni pondría ninguna objeción para dejarla casar con su enamorado.

Así que aprovechando la ausencia de su padre, cito a su amado para entregarle su doncellez, cuando el joven llego ante ello, lo invito a pasar a su alcoba, pensando ambos amantes que ante tal suceso, ya nadie se opondría a su boda.

Cuando  los dos jóvenes se entregaban a su amor, se escucho un grito de horror.

¡tú, no puede ser!, el grito fue tan fuerte, que se escuchó hasta el río de San Francisco.

Era el hermano de la joven, que con pistola en mano los señaló.

La joven Ovando grito espantada ¡Hermano!

Lo siguiente que paso, fue muy rápido, ya que el hermano de la joven disparo   hacía el que estaba mancillando el honor de la familia, pero la joven enamorada se interpuso y la bala mortal llego a su pecho, hiriéndola de muerte.

Al ver que su hermana caía sin vida en los brazos de su amado, sacó su daga de cinto, y de un solo tajo, cortó el cuello del joven, dejándolo sin vida en un gran chorro de sangre.

 

Después de lo sucedido, hubo luto riguroso en toda la casa por mucho tiempo.  Al hijo del señor de Ovando lo disculparon las autoridades por haber sido asesinato en defensa del honor de la familia, pero para desgracia del joven, la familia de joven muerto, no quedo conforme y decidieron vengar la muerte del joven.  Así que pasando algunos días al joven Ovando lo encontraron muerto y tirado en un callejón siniestro.  Todos en la ciudad, dijeron que habían sido gente de la familia del finado, enamorado, pero no se pudo comprobar nada.

El pobre señor de Ovando, con la muerte de sus dos amados hijos, le dio por la bebida para mitigar la ausencia y el dolor que sentía por la pérdida de sus dos hijos y le gustaba pasar por su puente que el y su familia habían mandado construir, esto lo hacía en altas horas por las noches, sobre todo cuando el vino no lo dejaba pensar.

Pasando el tiempo y en una noche lluviosa, al cruzar el puente vio a una mujer en la entrada del puente que pedía limosna y le dijo al señor de Ovando.

__Señor, por la sangre y el amor a Cristo, deme una moneda.

El hombre le contestó. – Pero que horas son estas de estar pidiendo limosna, en la entrada de mi puente.

La espectral figura de la mujer, le contestó con voz de ultratumba.

__Acaso no me reconoces padre.  Pido limosna aquí en tu puente y lo seguiré haciendo a toda tu descendencia hasta el fin del mundo.  Y seguiré pidiendo, por haber sido muerta a manos de mi hermano que era de mi propia sangre.

El  pobre hombre, alcanzó a decir casi con su corazón afuera, pero con su cara llena de horror.

__Quien eres tú… eres un ser del mal?__

La fantasmal figura le dijo.

¡Mírame! bien y un gran relámpago iluminó su rostro y su figura.

¡ No, no, esto no puede ser cierto, esto no es verdad!

¡Mírame de nuevo, le dijo la aparición, soy tu hija!

¡No, no ¡ grito desesperado, y hasta el vino que había ingerido, desapareció y salió corriendo para cruzar el puente, pero el pobre hombre no llegó ni a la mitad del mismo, cuando de la nada, el caudal del Río, se elevo cubriéndolo y jalándolo hacía el fondo, sin darle la oportunidad de salvarse.

El cuerpo del pobre hombre, fue encontrado días después lejos de la ciudad, a partir de entones

Se contó que una silueta de mujer se aparecía en el puente pidiendo limosna.

Hay gene, que hasta el día de hoy, creen haber visto a una mujer a altas horas de la noche pidiendo limosna, ahí donde tiempo atrás, estuvo el puente de ovando, y donde actualmente existe el Boulevar 5 de Mayo.

Los que han llegado a estar cerca de la figura fantasmal, cuentan que si no le dan una limosna, algo raro les pasa, cerca del puente.

 

 

 

 

 

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