TRASTORNOS ALIMENTICIOS

Mucho estamos escuchando acerca de la obesidad y el daño que causa a la salud, es mas se están realizando campañas antiobesidad, pero el comer de más o la mala alimentación que es rica en harinas y grasas no es el único trastorno alimenticio, en realidad la obesidad no siempre es debido a un trastorno, sino a malos hábitos de alimentación, combinados con la rica comida y las condiciones económicas de las personas, pero veamos que también encontraremos lo opuesto a la obesidad y es la anorexia o una pariente de ambas, la obesidad mórbida y la anorexia, que es la bulimia.

“La anorexia, para las personas que sufren de este trastorno, la pérdida de peso es una aceptación inconsciente del fracaso, un reconocimiento de que la anoréxica está renunciando al derecho a la vida. El único ‘logro importante’ es que se ha probado a sí misma que ciertamente no merece la vida. Está controlando su muerte”. Julia Buckroyd, Psicóloga inglesa.

La Anorexia desencadena desordenes en el comportamiento alimenticio que alteran de forma total la vida personal, familiar y social del ser afectado.

Aunque la definición no es muy exacta se caracteriza por la negación de la persona a ingerir alimentos, llegando al extremo de perder la vida por inanición, o que su cuerpo esté tan deteriorado, que le resulte imposible volver a asimilar los alimentos por la vía “normal” en un autoconsumo del propio cuerpo.

La bulimia, es la devolución de lo ingerido, principalmente por el sentimiento de culpa que le causa el exceso de ingestión de comida, por lo que también se considera un síndrome de origen sicológico y social, en que la persona que sufre de bulimia, normalmente tiene ataques de ansiedad y como compulsivamente, lo mas que puede resistir su tracto digestivo y posteriormente sufre el ataque de culpa que la lleva a vomitar todo lo ingerido, causando daño a su cuerpo no solo por la poca comida que le queda en el estómago sino por la expulsión de los jugos gástricos que deterioran el tracto digestivo superior, incluso desgastando el esmalte dental, logrando en casos graves desgarrar el esófago con las consecuentes hemorragias, pero también se pueden incluir como bulimia el abuso del consumo de laxantes, las purgas, uso de diuréticos, o la búsqueda de cualquier tipo de método que les asegure que sus ataques de “hambre voraz” no les haga subir de peso, pues las personas bulímicas expresan una preocupación por su imagen corporal, en su mente se les presenta una imagen distorsionada de su cuerpo que raya los límites del pánico, temor que las sume en una constante ansiedad.

La sobrealimentación compulsiva, sobreingestión, son enfermedades psicológicas, ninguna menos o más seria que la otra. Todas tienen sus complicaciones y riesgos físicos potenciales, todas se presentan de una forma u otra como un desorden de la conducta alimentaria y todas tiene su raíz en conflictos emocionales como baja autoestima, necesidad de olvidar sentimientos y/o estrés, necesidad de eliminar dolor, cólera y/o alejarse de las personas, y lo principal, necesidad de convivir con este problema.

La sobrealimentación compulsiva es una incorrecta forma de compensar alguna frustración o impotencia, sin embargo se vuelve un círculo vicioso, ya que la baja autoestima que les genera la obesidad los impulsa comer nuevamente.

Existen otros trastornos no especificados, porque no cumplen a cabalidad con las características de los ya mencionados, existen combinaciones de anorexia y bulimia denominados bulimarexia. También son trastornos del comportamiento alimentario el Síndrome de los Comedores Compulsivos -trastorno de sobreingestión, el síndrome de Prader-Willi, la Pica, Trastornos de la alimentación y el sueño, la Vigorexia,  que aunque no es estrictamente un trastorno de la alimentación es un trastorno mental en donde prima la dismorfia corporal y se tiene especial cuidado con la alimentación entre otros.

Aunque la vigorexia no es precisamente un trastorno de la alimentación, si guarda con estos mucha relación pues sus causas subyacen en los problemas de índole socio-cultural, los afectados presentan falta de aceptación y dismorfia corporal, además de un narcisismo patente parecido al de las personas anoréxicas; mientras las anoréxicas se ven gordas y luchan por rebajar y además lucen su flacura con orgullo; las persona vigoréxicas se sienten escuálidas y quieren aumentar cada día más su masa muscular y también lucen con orgullo su apariencia exageradamente musculosa.

 La pica se conoce comúnmente como un deseo irresistible de comer o lamer elementos como tierra, tiza, yeso, virutas de la pintura, bicarbonato de sosa, almidón, pegamento, moho, cenizas de cigarrillo o cualquier otra cosa que no tiene, en apariencia, ningún valor alimenticio.

Se considera que cuando las mujeres en el primer trimestre del embarazo sufren de pica se debe a un antojo especial que desencadena el organismo con el fin de obtener oligoelementos -zinc, manganeso, molibdeno, etc-. También se puede asociar este trastorno a los retardos de desarrollo, las deficiencias mentales, antecedentes familiares del desorden o a disturbios psicológicos originados en una infancia en un hogar muy pobre y con una carencia grande de afecto y amor.

Las complicaciones de la Pica pueden incluir desnutrición, problemas abdominales, obstrucción intestinal, hypokalemia, hyperkalemia, envenenamiento por mercurio o fosforo y lesión dental.

Puede ser posible para las personas con Anorexia y/o Bulimia desarrollar Pica, para, según ellas calmar su necesidad de comer, teniendo algo en el estómago que no los haga engordar pero que les da la sensación de tener algo en el estómago.

El síndrome de Prader-Willi es una condición congénita (presente en el nacimiento) y se cree puede ser causado por una anormalidad en los genes. La persona con síndrome de Prader-Willi tiene un apetito insaciable el cuál es causado por un defecto en el hipotálamo -una parte del cerebro que, entre otras cosas, regula el hambre- que hace que la víctima nunca se sienta saciado de comida y muchas veces, si no se le controla el acceso a la comida, coma sin parar hasta morir. Pueden darse también desórdenes y anormalidades del sueño, ataques periódicos de rabia, un umbral más alto para el dolor e incluso psicosis.

Síndrome del comedor nocturno, este síndrome consiste en la aparición de síntomas de anorexia en la mañana, de un incremento agudo y enorme del apetito en la tarde e insomnio. Estos son intentos de mantener o reducir el peso, que al igual que la bulimia resultan infructuosos, ocasionando en el paciente angustia y estrés innecesarios.

Las víctimas de este desorden se caracterizan por evadir las comidas durante el día, y por sufrir de atracones en las tardes y/o noches, experimentando grandes problemas para dormir o mantenerse dormido.

Los desórdenes del sueño en relación con aquellos de índole alimenticio, caben perfectamente dentro de la categoría de los comportamientos típicos del mal dormir. Sin embargo, estos hábitos van acompañados de disturbios en la alimentación. Las víctimas de este desorden tienden a estar en sobrepeso y presentan rasgos de sonambulismo e insomnio. Igualmente tienen atracones, en donde ingieren gran cantidad de comida, usualmente con alto contenido en azúcares y grasas. Generalmente estas víctimas no recuerdan estos episodios, lo cual los hace ponerse en situación de riesgo, pues se exponen a ser heridos de forma inconsciente por ellos mismos.

Por esta razón es mejor vivir y comer de todo pero en proporciones moderadas.

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